La cueva sellada durante 57.000 años que guarda el secreto artístico de los neandertales

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Durante más de un siglo, la cueva de La Roche-Cotard permaneció casi olvidada en una colina que domina el río Loira, en el centro de Francia. Descubierta en 1846 durante las obras de un ferrocarril, fue excavada superficialmente a principios del siglo XX, pero nadie prestó verdadera atención a sus paredes. Bajo más de nueve metros de sedimento acumulado por inundaciones, deslizamientos y viento, la cueva guardaba un secreto que obliga a reescribir la historia del arte y de la mente humana.

Ese secreto salió a la luz gracias a un equipo dirigido por el arqueólogo Jean-Claude Marquet, de la Universidad de Tours. En las suaves paredes de tuffeau —una roca calcárea local rica en granos de cuarzo y conchas fosilizadas—, los investigadores encontraron algo extraordinario: paneles enteros cubiertos de líneas, arcos, puntos y cuadrículas trazados con dedos humanos. Pero no con dedos de Homo sapiens.

Una cueva sellada antes de que los humanos modernos llegaran a Europa

La clave del hallazgo está en la datación. Mediante luminiscencia ópticamente estimulada (OSL), una técnica que mide cuánto tiempo llevan los granos minerales protegidos de la luz solar, el equipo analizó medio centenar de muestras de sedimento extraídas alrededor y por encima de la cueva. El resultado fue concluyente: la entrada quedó sellada de forma natural hace entre 57.000 y 75.000 años.

En esa franja temporal, los humanos anatómicamente modernos aún no habían llegado a esta región de Europa. Los únicos homínidos presentes eran los neandertales. Y dentro de la cueva, junto a los grabados, aparecieron herramientas líticas de tradición musteriense, la tecnología característica de esta especie. No hay rastro alguno de ocupación humana posterior.

«Las pistas son muy claras», declaró Marquet al Museo de Historia Natural de Londres. «La entrada de la cueva se cerró miles de años antes de que sepamos que los Homo sapiens estaban en la zona. La obra en sí es probablemente aún más antigua, de unos 75.000 años».

Líneas que no fueron trazadas al azar

Los investigadores no se limitaron a observar las marcas: las sometieron a un examen forense. Mediante fotogrametría 3D y experimentos de replicación, descartaron que se tratara de arañazos de animales —osos o zarpazos de otros mamíferos— o de alteraciones modernas producidas tras el descubrimiento de la cueva.

Lo que quedó fueron trazos deliberados. Los grabados aparecen agrupados en paneles diferenciados —el panel circular, el panel triangular, el panel fósil—, lo que sugiere una organización intencionada del espacio. «La cantidad de líneas, su organización en paneles y la sucesión de estos paneles en la cueva dan testimonio de un enfoque reflexivo y organizado», explica Marquet. «Estas líneas no se hicieron al azar».

El panel circular, por ejemplo, muestra arcos concéntricos que se cruzan; el triangular exhibe series de líneas paralelas; y el panel fósil agrupa trazos alrededor de un fósil de bivalvo incrustado en la pared, como si los autores hubieran querido destacarlo.

Lo esencial: Los grabados de La Roche-Cotard representan la evidencia más antigua y sólida de expresión simbólica neandertal. Con entre 57.000 y 75.000 años de antigüedad, anteceden en casi 20.000 años a los siguientes grabados neandertales conocidos, hallados en la cueva de Gorham, en Gibraltar. No hay duda razonable sobre su autoría: los Homo sapiens aún no habitaban la región.

El espejo roto de una superioridad que nunca existió

Durante décadas, la ciencia trazó una frontera nítida: los neandertales fabricaban herramientas, cazaban y sobrevivían; los Homo sapiens creaban arte, pensaban en abstracto y desarrollaban cultura. Ese relato se ha ido agrietando hallazgo tras hallazgo.

En cuevas españolas, como La Pasiega o Maltravieso, se han datado siluetas de manos en rojo y formas geométricas pintadas hace al menos 65.000 años, también atribuidas a neandertales. En la cueva de Bruniquel, en el suroeste de Francia, se encontraron estructuras circulares de estalagmitas rotas y dispuestas deliberadamente hace 176.000 años, una obra de planificación y organización colectiva sin parangón para su época.

La Roche-Cotard añade ahora la pieza que faltaba: la prueba de que los neandertales no solo pintaban o construían, sino que también grababan signos abstractos de forma deliberada, con una intención que —aunque nos resulte imposible descifrar— era inequívocamente simbólica.

Paul Pettitt, arqueólogo de la Universidad de Durham y especialista en arte paleolítico, respaldó la interpretación: «La evidencia proporciona una fuerte prueba indirecta y acumulativa de que los neandertales produjeron estas marcas dactilares». Aunque ningún útil ha podido vincularse directamente a los grabados, el sellado prolongado de la cueva convierte cualquier otra explicación en insostenible.

Lo que La Roche-Cotard nos dice sobre nosotros mismos

El hallazgo no solo ilumina el pasado neandertal; también obliga a revisar la idea de una superioridad cognitiva innata de nuestra especie. Si los neandertales ya eran capaces de pensamiento abstracto, simbolismo y expresión gráfica mucho antes del contacto con los humanos modernos, entonces el «salto cognitivo» que durante tanto tiempo se atribuyó en exclusiva al Homo sapiens fue, en realidad, un recorrido compartido.

No sabemos qué significaban esas líneas para quienes las trazaron. Pudieron ser mapas, rituales, marcas de pertenencia o puro juego gráfico. Pero el hecho de que existan —y de que hayan sobrevivido más de mil generaciones bajo tierra— basta para cambiar nuestra mirada. Los neandertales no fueron una versión tosca de nosotros. Fueron, sencillamente, otros.

Fuentes

  • Marquet, J.-C. et al. (2023). «The earliest unambiguous Neanderthal engravings on cave walls: La Roche-Cotard, Loire Valley, France». PLOS ONE, 18(6), e0286568.
  • Natural History Museum, Londres. «Oldest known Neanderthal engravings unearthed in French cave». Junio de 2023.
  • Futura-Sciences. «Disturbing discovery: these 57,000-year-old markings were not made by us». Febrero de 2026.
  • The Times of India. «This forgotten cave sealed for 57,000 years may hold the earliest signs of Neanderthal symbolism». Enero de 2026.

Tags: actualidad, arqueología, arte prehistórico, descubrimiento científico, España, Francia, historia oculta, neandertales, prehistoria

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