TOI-791 b y c: los planetas más ligeros que el algodón de azúcar que TESS acaba de confirmar

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A 1.113 años-luz, en la constelación del Volans, una estrella similar al Sol esconde dos planetas del tamaño de Júpiter con la consistencia del algodón de azúcar. Bautizados como TOI-791 b y TOI-791 c, son los «super-puff» — planetas gigantes de muy baja densidad — más extremos jamás confirmados. Lo verdaderamente raro no es solo su consistencia etérea, sino que viajen en pareja y que, al hacerlo, tiren el uno del otro en una resonancia que ha permitido pesarlos sin verlos.

El hallazgo, anunciado por la NASA el 24 de junio de 2026 a partir de datos de la misión TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite), se detalla en un artículo peer-reviewed de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. El equipo, encabezado por Georgina Dransfield, de la Universidad de Oxford, reúne a grupos del NASA Ames Research Center, la Universidad de Birmingham y la Université Côte d’Azur.

Récord de ligereza

TOI-791 b ocupa casi el mismo volumen que Júpiter pero contiene apenas un 3 % de su masa. TOI-791 c, aún mayor, se queda en un 5,9 %. La consecuencia directa es una densidad de apenas 0,038 gramos por centímetro cúbico — inferior a la del algodón de azúcar, referencia que se ha convertido en el «símil de cabecera» de los astrónomos para describir a estos mundos.

Lo que los hace récord: hasta ahora solo se conocían unos pocos «super-puff» confirmados, y es aún más raro encontrar dos en el mismo sistema. Jon Jenkins, responsable científico del centro de procesado de datos de TESS en el NASA Ames, lo resume así: «Representan un rompecabezas para nosotros sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los super-puff».

Tabla comparativa

Parámetro TOI-791 b TOI-791 c Júpiter (referencia)
Radio ≈ 1 Júpiter algo mayor que Júpiter
Masa relativa a Júpiter 3,0 % 5,9 % 100 %
Período orbital 139 días 232 días 11,9 años
Distancia a la estrella ≈ 0,82 UA ≈ 1,10 UA 5,2 UA
Densidad muy inferior a la del algodón de azúcar muy inferior a la del algodón de azúcar 1,33 g/cm³

Por qué hacía falta esperar siete años

Encontrar un «super-puff» no es fácil. La técnica del tránsito — buscar sombras diminutas que un planeta dibuja al pasar por delante de su estrella — exige observar durante varios ciclos completos para confirmar que la señal se repite. Con 139 y 232 días de período, TOI-791 b y TOI-791 c necesitaban más de un año de observación continua para empezar a ser visibles.

TESS, en órbita terrestre alta, reunió 1.122 días de datos a lo largo de siete años sobre este sistema. La confirmación fotométrica llegó desde ASTEP (Antarctic Search for Transiting ExoPlanets), un telescopio instalado en la Antártida que aprovecha el verano austral para observar sin pausa el mismo campo estelar.

El truco para «pesar» sin ver: al orbitar juntos, los dos planetas tiran el uno del otro con gravedad. Esa atracción se nota como adelanto o retraso sutil en el momento exacto del tránsito. Midiendo esas variaciones — lo que los astrónomos llaman TTV, Transit-Timing Variations — el equipo calculó las masas y confirmó la bajísima densidad. Sin ese baile gravitacional, los dos planetas habrían seguido siendo «sombras sin peso».

Por qué importa: una rareza que incomoda a los modelos

Para los modelos clásicos de formación de gigantes gaseosos, un planeta del tamaño de Júpiter debería tener, como mínimo, varias decenas de masas de Júpiter acumuladas en sus primeras etapas. Los «super-puff» rompen esa lógica: o se formaron más lejos de la estrella y migraron hacia dentro, o parte de su envoltorio se escapó, o el disco protoplanetario del que nacieron era inusualmente pobre en material sólido.

«Solo se conocen un puñado de estos planetas super-algodonados, y es aún más raro encontrar dos en el mismo sistema», recuerda la autora principal, Georgina Dransfield, desde Oxford. Su extrema baja densidad los convierte en «diana fascinante para entender cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios».

Qué viene ahora: la atmósfera bajo la lupa

El siguiente paso ya está sobre la mesa. El equipo propone observaciones con el telescopio espacial James Webb para buscar en la atmósfera de TOI-791 b y TOI-791 c moléculas con carbono, nitrógeno y oxígeno. Comparar esa huella química con la de gigantes más «normales» como Júpiter o Saturno permitirá saber si estos planetas se formaron lejos y migraron, o si su rareza viene de un mecanismo distinto aún por descubrir.

Steve Howell, investigador del NASA Ames, lo deja en perspectiva: «Se cree que la formación de planetas grandes condiciona la evolución de todo el sistema, así que estudiar a fondo estos Júpiter-tamaño pero de masa muy inferior tiene un valor enorme».

Lo que aún no se sabe

  • La composición exacta del núcleo y del envoltorio gaseoso de ambos planetas.
  • Por qué su densidad cae tan por debajo de la de cualquier gigante conocido.
  • Si existen más cuerpos en el sistema — la técnica de tránsito solo ve lo que cruza por delante de la estrella.
  • La inclinación orbital fina y la oblicuidad del eje estelar de TOI-791.

Cada uno de estos puntos abiertos convierte al sistema TOI-791 en uno de los pocos laboratorios naturales donde poner a prueba, planeta a planeta, cómo de raros pueden llegar a ser los mundos gaseosos.

Fuentes

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