A 23 kilómetros de Mérida, en un túmulo sellado hace 2.500 años, un carro de bronce con cara de río y lomos de grifo llevaba meses esperando a quien supiera mirarlo. El 24 de junio de 2026, el Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC) y la Junta de Extremadura presentaron la pieza como el hallazgo más relevante de la VIII campaña de excavaciones en Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz): un carro votivo sin paralelo conocido en la península ibérica, cuyos únicos hermanos morfológicos viven hoy en los museos de la antigua Etruria.
No es una exageración retórica. Lo confirma por escrito la propia nota institucional: en Iberia no se había visto nunca una estructura así. Y lo que la rodea — cerámica ática, alabastro egipcio, marfiles fenicios y un brasero aún por catalogar — obliga a repensar una idea incómoda: que Tartessos no era un pueblo costero que recibía lo que el mar quisiera traerle, sino una potencia interior con capacidad de comprar, transportar y exhibir objetos de lujo fabricados a más de mil kilómetros de distancia.
El hallazgo: un carro que cabe en una mano y que no debería estar aquí
La pieza se recuperó durante abril y mayo en el sector sur del edificio principal del yacimiento, en un punto muy concreto: junto a la llamada habitación del banquete, el espacio donde la comunidad del Turuñuelo celebró el ágape final antes de clausurar el edificio, a finales del siglo V a.C., y de cubrirlo con un túmulo artificial de 90 metros de diámetro y seis de altura que permanece casi intacto desde entonces.
Del carro se ha recuperado aproximadamente la mitad. Conserva la caja con decoración figurativa completa: en la parte frontal aparece un Aqueloo, divinidad fluvial del inframundo en el bestiario griego; en los laterales, dos grifos —cabeza de águila, cuerpo de león— y en los extremos, dos figuras humanas con barba y los brazos alzados sosteniendo la estructura. Las ruedas también están decoradas. El bronce se ensambló con hierro, una técnica que requiere talleres especializados, y que hasta ahora no se había documentado en un objeto de este rango al oeste de Italia.
En rueda de prensa, Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones, fue prudente sobre el origen del metal: «posiblemente fabricada en Grecia o Etruria, pero esto lo dirá el análisis de isótopos». Sebastián Celestino, también codirector, apuntó al uso probable: «actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes», lo que convierte al carro en un objeto votivo pensado para el momento exacto en que la comunidad decidió dejar de usarlo.
Por qué importa que sea etrusco (y por qué aún no puede asegurarse del todo)
Etruria —la Toscana y el Lacio actuales, entre los siglos VIII y V a.C.— produjo carros rituales de morfología muy similar. Solo que allí. Esa es la observación que sostienen los codirectores del proyecto Construyendo Tarteso y que publicó la Junta de Extremadura el mismo 24 de junio: los únicos paralelos conocidos del carro del Turuñuelo proceden de la civilización etrusca. Si esa hipótesis se confirma con los análisis de isótopos pendientes, la pieza se convierte en evidencia física directa de que Tartessos no solo comerciaba con el Mediterráneo oriental, como ya probaban la cerámica ática y el alabastro egipcio, sino que además importaba objetos de prestigio del Mediterráneo central.
Hay que leer esa afirmación con cuidado: el hallazgo documenta un parecido morfológico y estilístico con piezas etruscas conocidas; no demuestra que el carro sea etrusco, ni que fuera robado, ni que llegara como tributo. Lo que sí demuestra es que la red comercial que conectaba Tartessos con el Mediterráneo tenía la profundidad suficiente como para mover objetos rituales enteros de bronce, no solo materias primas. Eso, hace 2.500 años, en pleno interior peninsular, no era trivial.
El contexto: una cápsula del tiempo llamada habitación del banquete
El Turuñuelo no es una excavación cualquiera. Lleva abierta desde 2015 bajo la dirección de Rodríguez y Celestino y se ha convertido, en palabras de la consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura, Mercedes Morán, en «uno de los grandes referentes de la arqueología europea». El edificio fue clausurado y enterrado intencionalmente por sus habitantes a finales del siglo V a.C., lo que convierte al túmulo en una cápsula del tiempo excepcionalmente bien conservada: cuando alguien lo selló, lo hizo para siempre.
Dentro del edificio, la estancia H-100 —70 metros cuadrados, la mayor excavada hasta ahora— funcionó como el escenario de ese último encuentro. A su alrededor aparecieron en campañas anteriores los materiales que ya permitían hablar de una comunidad con acceso al lujo mediterráneo: marfiles tallados, cerámicas griegas y fenicias, restos de grandes banquetes. La VIII campaña ha añadido dos braseros de bronce, un caldero, las asas de un podanipter (palangana ritual usada para lavarse los pies antes de bodas y ceremonias) y, ahora, el carro. Es la misma habitación, ampliada con dependencias nuevas, con un nivel de ajuar que ningún otro enclave tartésico ha mostrado hasta la fecha.
Lo que llegó de fuera (y por qué cualquier puerto de mar está lejos)
Sebastián Celestino resumió el hallazgo con una frase que cualquier visitante del yacimiento recordará: encontrar estos objetos «en el valle del Guadiana, muy lejos de cualquier puerto de mar, es una muestra de la importancia de este lugar». El carro es la cúspide de un inventario que esta campaña ha ampliado con:
- Cerámica ática, fechada por su estilo y de gran valor para datar los estratos.
- Un recipiente de alabastro egipcio.
- Marfiles con representaciones de guerreros y motivos animales y vegetales, trabajo típico de la costa sirio-palestina (Fenicios), del que se han recuperado más de 200 fragmentos.
- Dos braseros y un caldero de bronce en el sector norte.
- El propio carro, cuya función exacta —¿incensario rodante? ¿soporte de ofrendas para el banquete?— se discutirá en los próximos meses.
En conjunto, los materiales dibujan una red en la que Iberia profunda recibía productos del Ática, Egipto y Fenicia, y posiblemente objetos acabados del ámbito etrusco. Para una comunidad del interior, eso solo era posible con dos cosas: poder adquisitivo notable y una logística de transporte capaz de mover metales pesados y objetos frágiles a cientos de kilómetros de cualquier costa.
Lo que aún no se sabe (y conviene no rellenar)
El equipo ha sido explícito en lo que queda por resolver, y conviene respetar esa frontera:
- Origen del metal. Los análisis de isótopos pendientes dirán si el bronce se extrajo y trabajó en Grecia, en Etruria o, incluso, en la propia península ibérica.
- Función exacta del carro. «Votivo» es la lectura más probable; «incensario» es una hipótesis, no una confirmación.
- Mitad perdida. Solo se ha recuperado una parte; el resto puede aparecer en próximas campañas en el mismo sector.
- Cronología fina del cierre. La datación del momento exacto en que el edificio se selló, ya afinada a «finales del siglo V a.C.», se precisará con el estudio del conjunto.
Por eso, cuando se habla del «poder comercial de Tartessos» no se habla de una afirmación genérica: se habla de un conjunto muy concreto de objetos que, juntos, dibujan una red. Esa red, además, tiene fecha de caducidad. El edificio se clausuró a finales del siglo V a.C. —el mismo periodo en que las fuentes grecolatinas sitúan el declive de Tartessos—, y lo hizo con un banquete final como despedida.
Diez años, una treintena de instituciones, cien investigadores
La VIII campaña de Construyendo Tarteso ha movilizado 17 trabajadores sobre el terreno entre abril y mayo, el equipo más numeroso desde el inicio de las excavaciones en 2015. El proyecto reúne a cerca de una treintena de instituciones y a un centenar de investigadores nacionales e internacionales, con financiación de la Agencia Estatal de Investigación dentro del Plan Estatal I+D+i, y con apoyo explícito del CSIC, la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y el Ayuntamiento de Guareña.
Quedan, según las estimaciones del propio equipo, entre ocho y nueve años de excavación para sacar a la luz la mitad del yacimiento que aún permanece enterrada. La restauración de las piezas se realiza en el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico (SECYR) de la Universidad Autónoma de Madrid, en una colaboración que arrancó con los primeros trabajos de campo.
Cronología de un yacimiento que suma hitos
| Año | Hallazgo | Campaña |
|---|---|---|
| 2015 | Inicio de las excavaciones en el túmulo | I |
| 2017 | Mayor sacrificio de animales documentado en el Mediterráneo occidental | III |
| 2023 | Primeras representaciones humanas de Tarteso | V |
| 2024 | Placa de pizarra con escenas de guerreros y abecedario en escritura paleohispánica meridional | VI |
| 2025 | Altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo occidental | VII |
| 2026 | Carro de bronce único en la península ibérica; segundo altar con forma de piel de toro; braseros y caldero de bronce | VIII |
Qué cambia en lo que sabíamos
Tres cosas, todas ellas modestas en la forma pero relevantes en el fondo:
Primero, el carro eleva el rango de los objetos de prestigio que Tartessos podía importar del Mediterráneo central. Ya no solo cerámicas y metales: también estructuras rituales de bronce técnicamente complejas.
Segundo, la asociación espacial con la habitación del banquete confirma una hipótesis que llevaba años fraguándose: que el edificio fue diseñado como escenario de un último ceremonial antes de su sellado. El carro no es un objeto caído del cielo en un vertedero: es parte de ese guion.
Tercero, la continuidad administrativa del proyecto —un mismo equipo, una misma financiación estructural, una misma apuesta institucional a lo largo de más de una década— demuestra que la arqueología de largo recorrido, cuando recibe apoyo sostenido, puede cambiar la imagen de una civilización entera. Eloísa del Pino, presidenta del CSIC, lo resumió en la misma rueda de prensa: «la constancia y el apoyo sostenido a la ciencia a largo plazo dan frutos». En Extremadura, esa frase ya tiene nombre y dirección: Casas del Turuñuelo, Guareña, Badajoz.
Fuentes
- Junta de Extremadura (Consejería de Industria, Energía, Ciencia y Territorio) — «El hallazgo en el Yacimiento Casas del Turuñuelo de un carro de bronce único», 24 de junio de 2026. https://www.juntaex.es/w/20260624-el-hallazgo-en-el-yacimiento-casas-del-turunuelo-de-un-carro-de-bronce-unico
- CSIC — Delegación Andalucía y Extremadura — «El hallazgo de un carro de bronce único en la Península evidencia un comercio de lujo entre Tarteso y el Mediterráneo», 24 de junio de 2026. https://delegacion.andalucia.csic.es/el-hallazgo-de-un-carro-de-bronce-unico-en-la-peninsula-evidencia-un-comercio-de-lujo-entre-tarteso-y-el-mediterraneo/
- RTVE — «El hallazgo de un carro de bronce evidencia el poder comercial de Tartessos en el Mediterráneo», 25 de junio de 2026. https://www.rtve.es/noticias/20260625/hallazgo-carro-bronce-evidencia-poder-comercial-tartessos-mediterraneo/17131059.shtml
- RTVE — «Un segundo altar de piel de toro aparece en el Turuñuelo», 12 de mayo de 2026. https://www.rtve.es/noticias/20260512/descubierto-altar-piel-toro-campana-excavacion-turunuelo/17065717.shtml



















