HD 80606 b: el exoplaneta “asado” que Webb acaba de medir mientras se asa

Ciencia

Cada 111 días, un gigante gaseoso del tamaño de cuatro Júpiteres se zambulle hacia su estrella y vuelve a salir disparado. El periastro dura horas. La temperatura sube casi 1.100 grados Fahrenheit en ese intervalo. Y esta semana, por primera vez, el telescopio James Webb ha podido medir ese infierno en directo, con suficiente resolución como para empezar a leer la química que se reconfigura mientras el planeta se asa. El protagonista se llama HD 80606 b, y su órbita es una de las más extrañas que se hayan medido en un exoplaneta.

El anuncio llegó el 16 de junio desde el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, como parte de los resultados que el equipo presentó en la 248ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana (AAS 248), en Pasadena, California. Lo que sigue no es una historia de ovnis ni de civilizaciones perdidas: es un caso documentado de física orbital extrema, observado con el telescopio más sensible del momento, y todavía en plena interpretación.

Una órbita 1.000 veces más “elíptica” que la de la Tierra

Para entender por qué HD 80606 b obsesiona a los astrónomos hay que empezar por un número: su excentricidad orbital es de 0,93183. Es un valor casi ridículo si se compara con los planetas del Sistema Solar. La Tierra roza el 0,017; Mercurio, el más elíptico, llega al 0,21. En otras palabras: la órbita de HD 80606 b es unas mil veces más alargada que la nuestra.

En el afelio (punto más lejano a la estrella), el planeta se sitúa a unas 0,86 UA de su sol. En el periastro (punto más cercano), cae hasta unas 0,03 UA, es decir, menos de una décima parte de la distancia Mercurio–Sol. Recorre esa diferencia en cuestión de horas. Y ese brusco “zambullón” es lo que, durante un instante, lo convierte en uno de los lugares más calientes del catálogo exoplanetario.

HD 80606 b frente a casos típicos
ParámetroTierraJúpiter caliente típicoHD 80606 b
Período orbital365,25 días1–10 días111,44 días
Excentricidad0,017≈ 0 (circular)0,93183
Semi-eje mayor1 UA0,05 UA0,4603 UA
Masa1 M⊕0,5–5 MJ4,16 MJ
Radio1 R⊕1–1,5 RJ1,03 RJ (≈ 11,6 R⊕)
Fuentes: NASA Exoplanet Archive (consulta del 17 jun 2026, tabla pscomppars) y ficha del anuncio Webb 16 jun 2026.

HD 80606 b en cifras: la tarjeta de identidad del gigante más extremo

El planeta fue descubierto en 2001 por el método de velocidad radial, según consta en el Archivo de Exoplanetas de la NASA, mantenido por Caltech/IPAC. Su masa es de 4,16 veces Júpiter y su radio, 1,03 veces el radio de Júpiter, casi 11,6 radios terrestres. No es un planeta “hinchado”: la masa lo define como un gigante gaseoso denso, lo que hace aún más llamativos los datos térmicos que Webb acaba de recoger.

El conjunto de parámetros (radio y masa) implica que es un objeto casi del tamaño de Júpiter, pero con cuatro veces su masa, y orbitando una estrella similar al Sol. Su entorno estelar está en la constelación de Ursa Major, a unos 217 años luz de distancia, formando parte de un sistema binario con la estrella HD 80607.

Hasta aquí, el objeto. Lo nuevo no es tanto que exista (lleva un cuarto de siglo en catálogos) sino que, por primera vez, se ha podido medir con resolución espectroscópica qué le pasa cuando roza su estrella.

El momento del “asado”: 1.100 grados en horas

Durante el periastro, el hemisferio diurno de HD 80606 b recibe un baño de radiación que calienta la atmósfera a un ritmo pocas veces visto. La cifra que repite el equipo de Webb: 1.100 grados Fahrenheit de aumento — aproximadamente 610 grados Celsius — en el breve tramo en que el planeta se acerca y se aleja de su estrella.

Lo más interesante no es solo el número, sino lo rápido que ocurre. “Observar un planeta como HD 80606 b es realmente eficiente”, explicó la co-investigadora del estudio, Laura C. Mayorga, astrónoma de exoplanetas en el Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins, en Maryland. “Su órbita inusual, con los correspondientes cambios de temperatura y composición química, nos permite reunir datos bajo condiciones variables en apenas horas”.

Una noche, un verano, una órbita

Un planeta en órbita circular recibe siempre la misma cantidad de luz: tiene un “clima” relativamente estable. HD 80606 b, en cambio, vive una estación extrema cada 111 días. La analogía que usan los astrónomos: pasa de un “invierno” templado a un “verano” infernal y de vuelta, en una fracción de su año. Esa oscilación rápida es la que permite usar al planeta como un laboratorio natural para la física atmosférica: en lugar de esperar años para ver cómo cambia una atmósfera, Webb ve el cambio ocurrir mientras observa.

Cómo Webb lo midió: MIRI, un eclipse secundario y 111 días de espera

La observación se hizo con el instrumento MIRI (Mid-Infrared Instrument), uno de los cuatro a bordo del telescopio James Webb. El equipo programó una observación extendida antes, durante y después del periastro del planeta, cubriendo el evento completo con espectroscopia infrarroja.

El truco clave fue un eclipse secundario: durante el periastro, el planeta pasó por detrás de su estrella desde el punto de vista de Webb. Eso permitió separar, en los datos, la luz combinada de estrella + planeta de la luz de la estrella sola, aislando así la señal térmica y química del propio gigante gaseoso.

“Webb ha demostrado que el aumento de temperatura fue incluso más extremo de lo que anticipábamos con los datos de Spitzer”, resumió Tiffany Kataria, investigadora principal del estudio en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. El equipo subraya que apenas han empezado a “pelar las capas” de un conjunto de datos muy rico.

Quiénes están detrás del hallazgo

El estudio es obra de un equipo pequeño y trazable, presentado en el AAS 248:

  • Tiffany Kataria — investigadora principal, NASA Jet Propulsion Laboratory (Sur de California).
  • Laura C. Mayorga — co-investigadora, astrónoma de exoplanetas, Johns Hopkins Applied Physics Laboratory (Maryland).
  • Ryan Challener — coautor y asociado de investigación, Cornell Center for Astrophysics and Planetary Science.

La presentación se produjo en Pasadena, California, en el marco de la 248ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana, una de las principales conferencias anuales de astronomía del mundo. El anuncio institucional en español del comunicado oficial de NASA está disponible en el propio artículo fuente de NASA Science bajo el título Telescopio Webb de la NASA Detecta un Exoplaneta Asándose.

Qué viene ahora: metano, CO₂ y un planeta que se reconfigura en directo

El Spitzer — telescopio infrarrojo de la NASA retirado en 2020 — fue quien puso las bases. Spitzer ya había mostrado que la atmósfera de HD 80606 b cambiaba durante el periastro, pero no podía descomponer la señal en moléculas concretas. “Spitzer hizo un trabajo increíble en este exoplaneta”, resumió Challener, “y ahora Webb está construyendo sobre ese legado al permitirnos llegar hasta distinguir firmas químicas específicas como metano y dióxido de carbono, lo cual es un progreso increíble”.

La consecuencia práctica es clara: por primera vez se puede ver cómo una atmósfera exoplanetaria se transforma mientras el planeta recorre su órbita, y no solo reconstruirla a posteriori. Eso convierte a HD 80606 b en un banco de pruebas para los modelos de Júpiteres calientes en general: cualquier teoría sobre cómo estos mundos generan y disipan calor en su lado diurno tiene que ser capaz de explicar lo que Webb acaba de medir aquí.

Ilustración artística del exoplaneta HD 80606 b mientras pasa por el periastro de su estrella, con la atmósfera brillando en infrarrojo
Ilustración artística de HD 80606 b durante el periastro. Crédito: NASA, ESA, CSA, Joseph Olmsted (STScI).

Un laboratorio natural con un apodo oficial

HD 80606 b ya tenía nombre coloquial antes del anuncio de esta semana: la propia NASA lo había apodado “the roasted exoplanet” (“el exoplaneta asado”) y le dedicó un póster dentro de su popular serie visual de exoplanetas. La razón del apodo no era marketing: es que, en su categoría, no hay otro gigante conocido con una combinación tan extrema de masa, excentricidad y cambio térmico. Con la nueva observación, el apodo deja de ser un guiño y pasa a estar respaldado por la primera serie espectroscópica de alta resolución del fenómeno.

En paralelo, el equipo dejó clara una cosa: todavía hay que esperar al artículo revisado por pares. Lo presentado en Pasadena es la primera lectura de un conjunto de datos que el propio equipo describe como “apenas empezado a descifrar”. Cualquier afirmación rotunda sobre la composición final de la atmósfera, o sobre si otros Júpiteres calientes excéntricos se comportan igual, queda por ahora en el terreno de la hipótesis, no del resultado publicado.

Fuentes

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