La escritura perdida de Dhofar: el misterio de Omán que por fin empieza a leerse

Historia

Durante más de un siglo, unas inscripciones serpenteantes pintadas y grabadas en cuevas, rocas y cauces secos del sur de Arabia alimentaron teorías de todo tipo. Algunas las vinculaban con tribus legendarias; otras, simplemente, admitían que nadie sabía leerlas. Ahora, un trabajo liderado por el lingüista Ahmad Al-Jallad propone el primer desciframiento sólido de la variante principal de ese sistema, conocida como escritura dhofárica 1. No convierte cada signo en un misterio resuelto para siempre, pero sí cambia algo esencial: por primera vez, ese corpus deja de ser solo una rareza visual y empieza a comportarse como un archivo histórico.

Lo confirmado: el estudio identifica tres abecedarios halḥam que permiten proponer valores fonéticos para la variante Dhofari Script 1.

Lo importante: las inscripciones apuntan a una lengua surarábiga preislámica relacionada con lenguas autóctonas de la región, no con el árabe clásico.

Lo que sigue abierto: no todo el corpus está agotado y la otra variante del sistema, a menudo llamada Dhofari 2, no queda resuelta por completo.

Un alfabeto fantasma que llevaba décadas desafiando a los especialistas

Las inscripciones aparecen sobre todo en Dhofar, en Omán, pero también en al-Mahrah, en Yemen, y en Socotra. Las fuentes consultadas las sitúan en un horizonte de unos 2.400 años de antigüedad y recuerdan que ya eran conocidas desde comienzos del siglo XX. El problema no era su existencia, sino su silencio: estaban ahí, visibles, documentadas y fotografiadas, pero nadie lograba convertir aquellos signos en lenguaje legible.

Ese vacío favoreció interpretaciones imaginativas. Al-Jallad recuerda que la escritura había llegado a asociarse incluso con pueblos legendarios mencionados en tradiciones posteriores. Precisamente por eso, el valor del nuevo estudio no está en vender una solución espectacular, sino en ofrecer un método comprobable. La pregunta deja de ser “¿qué queremos creer que dice?” y pasa a ser “¿qué puede leerse de forma razonable y por qué?”.

La pista decisiva: tres abecedarios en orden halḥam

La clave del trabajo está en tres inscripciones que no se comportaban como frases normales. Presentaban una secuencia amplia de signos sin repeticiones claras, algo extraño para un texto corriente, pero muy sugerente para un abecedario. Al compararlas, Al-Jallad vio que seguían el orden halḥam, una secuencia alfabética conocida en otros sistemas antiguos de Arabia. Ese paralelismo permitió asignar valores sonoros plausibles a numerosos signos y abrir la puerta a lecturas coherentes.

El avance es importante por una razón simple: cuando un sistema desconocido ofrece una lista ordenada de letras, el desciframiento deja de depender solo de intuiciones formales. Pasa a apoyarse en una estructura interna. Science describe este paso como una gran ruptura metodológica, y la propia ficha académica del artículo en Zenodo resume el núcleo del hallazgo de forma directa: tres abecedarios halḥam sirven de llave para proponer el desciframiento de la variante Script 1.

Lo que empieza a contarnos la escritura dhofárica

Según las fuentes académicas e institucionales consultadas, los primeros textos legibles no apuntan al árabe, sino a una lengua surarábiga preislámica emparentada con lenguas indígenas de la región que todavía hoy conservan ecos muy antiguos. Eso reordena la historia cultural del extremo sur de la península: la zona no aparece solo como un margen exótico del mundo árabe posterior, sino como un espacio con tradiciones lingüísticas propias y con memoria escrita.

También importa la forma de las letras. Varios especialistas citados en la cobertura remarcan que ciertos signos parecen más cercanos a tradiciones norarábigas que a otros alfabetos surarábigos conocidos. Si esa lectura se consolida, el hallazgo no solo revelará qué se escribía en Dhofar, sino también cómo circularon los alfabetos, las influencias culturales y quizá los contactos humanos a través de Arabia. En otras palabras: el misterio local puede terminar contando una historia regional mucho más amplia.

Qué no demuestra todavía este hallazgo

Aquí conviene frenar cualquier tentación sensacionalista. El trabajo no prueba leyendas antiguas ni confirma relatos míticos sobre civilizaciones perdidas. Tampoco significa que todo el corpus haya quedado traducido línea por línea. Lo que sí ofrece es un marco sólido para leer una parte central del sistema y para revisar inscripciones que antes eran mudas. En arqueología y filología, eso ya es enorme, pero no equivale a una solución total.

Nota de contexto: una cosa es que un sistema empiece a descifrarse y otra muy distinta que cada texto tenga ya una interpretación definitiva. El hallazgo abre trabajo futuro, no lo cierra.

Además, la propia cobertura distingue entre la variante Dhofari Script 1, que es la que entra realmente en este desciframiento, y otras formas relacionadas cuya lectura sigue siendo más incierta. También habrá que ver cómo responde la comunidad académica a medida que nuevas inscripciones sean revisadas con este marco. El mejor escenario no es una fe instantánea, sino una verificación lenta: más lecturas, más comparaciones y más debate especializado.

Por qué este dossier encaja tan bien con los grandes misterios documentados

La escritura dhofárica estaba en ese territorio tan fértil entre la curiosidad popular y la investigación seria. Había un objeto real, visible y antiguo; había décadas de silencio; y había hipótesis que iban desde lo prudente hasta lo fabuloso. Eso explica el magnetismo del caso. Pero lo que lo vuelve realmente valioso hoy es que el avance llega desde la filología, no desde el espectáculo. No nos pide creer en lo imposible: nos obliga a mirar cómo un enigma se vuelve legible gracias a una pista técnica.

Para Tiempo Fuera, ahí está la historia de fondo: no la de un secreto sobrenatural, sino la de un mensaje antiguo que por fin empieza a salir de la sombra. Y eso, tratándose de Arabia preislámica, puede reescribir más de una página sobre lengua, memoria y circulación cultural en una región que todavía guarda archivos a la intemperie.

¿Qué se ha descifrado exactamente?

La propuesta se centra en la variante principal conocida como Dhofari Script 1. El estudio usa tres abecedarios halḥam para asignar valores a muchos signos y empezar a leer parte del corpus.

¿La escritura era árabe?

No según las fuentes consultadas. Los primeros resultados apuntan a una lengua surarábiga preislámica relacionada con lenguas autóctonas de la región, no con el árabe clásico.

¿El misterio está totalmente resuelto?

No. El avance es importante, pero no significa que todas las inscripciones tengan ya una lectura definitiva ni que todas las variantes del sistema estén completamente aclaradas.

Fuentes utilizadas

  • Science (AAAS), 11 de julio de 2025: síntesis sobre el desciframiento de la escritura dhofárica.
  • Zenodo, registro 15853466: ficha del artículo de Ahmad Al-Jallad sobre tres abecedarios halḥam y los primeros avances sobre el corpus.
  • OCIANA / Ohio State University: referencia bibliográfica del artículo en Jaarbericht Ex Oriente Lux 49.
  • Ohio State University, Department of Near Eastern and South Asian Languages and Cultures: nota institucional sobre la investigación.
  • Biblical Archaeology Society, 1 de agosto de 2025: contextualización histórica y arqueológica del hallazgo.
Tags: actualidad, Arabia preislámica, arqueología, Dhofar, escritura antigua, España, Omán

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