En los valles occidentales de la necrópolis tebana, cerca de Luxor, una cámara funeraria deliberadamente vaciada hace 3.500 años acaba de resolver un misterio arqueológico de dos siglos. Es la tumba del faraón Tutmosis II, la última tumba real de la dinastía XVIII que quedaba por descubrir. Y lo que cuenta no es lo que contiene: es lo que los antiguos decidieron sacar de ella.
La entrada a la tumba del rey Tutmosis II, la última tumba real no descubierta de la dinastía XVIII. Crédito: New Kingdom Research Foundation / BBC.
Una tumba buscada durante dos siglos
Tutmosis II gobernó Egipto aproximadamente entre 1493 y 1479 antes de Cristo, en los primeros años de la dinastía XVIII. Era antepasado de Tutankamón y, sobre todo, esposo de la reina Hatshepsut, una de las pocas mujeres que reinó como faraón por derecho propio. Su momia se identificó hace dos siglos, pero el lugar exacto donde fue enterrado nunca se había localizado.
Los investigadores partían de una idea firme: si los demás faraones de la dinastía XVIII descansaban en un eje, las cámaras de Tutmosis II deberían estar a más de dos kilómetros de distancia, en la zona del Valle de los Reyes. La realidad estaba en otra dirección.
«La emoción de meterse en estas cosas es simplemente una de extraordinario desconcierto, porque cuando te encuentras con algo que no esperas encontrar, es algo emocionalmente muy turbulento de verdad. Y cuando salí, mi esposa estaba esperando afuera y lo único que pude hacer fue estallar en lágrimas».
Piers Litherland, director de campo de la misión
El hallazgo lo dirigió Piers Litherland, de la New Kingdom Research Foundation, en colaboración con el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto. Es el cierre de más de doce años de trabajo conjunto. Sherif Fathy, ministro egipcio de Turismo y Antigüedades, lo calificó como «un momento extraordinario para la egiptología y para una comprensión más amplia de nuestra historia humana compartida».
La pista del techo azul
La tumba no apareció donde se buscaba. El equipo la localizó en una zona asociada a los lugares de descanso de mujeres de la realeza. Al entrar, esperaban una cámara modesta. Encontraron otra cosa.
Por qué la firma es inequívoca
- Techo: parte del techo estaba intacta: azul pintado con estrellas amarillas.
- Restricción: los techos pintados de azul con estrellas amarillas solo aparecen en tumbas de reyes.
- Texto: además se hallaron escenas del Amduat, un texto religioso reservado a la realeza.
Citado por el propio Litherland al programa Newshour de la BBC.
Litherland lo explicó sin rodeos: «los techos pintados de azul con estrellas amarillas solo se encuentran en las tumbas de los reyes». El cromatismo del techo fue, más que cualquier otro indicio, lo que reveló que la cámara no correspondía a una reina, sino a un faraón.
Cómo se vació la tumba hace 3.500 años
El hallazgo dejó una paradoja: la tumba estaba completamente vacía. Y, según los arqueólogos, no porque hubiera sido saqueada en sentido clásico, sino porque los antiguos egipcios la vaciaron deliberadamente.
«Resultó que la tumba estaba completamente vacía. No porque la hubieran robado, sino porque la habían vaciado deliberadamente».
Piers Litherland, director de campo
La explicación que reconstruyó el equipo combina geografía y tiempo. La tumba se construyó «debajo de una cascada». Solo unos años después del entierro, una inundación la inutilizó. Los responsables del culto funerario movieron el ajuar a otra ubicación, en una decisión que impidió que los ladrones posteriores tuvieran nada que llevarse. Y dejaron la cámara sellada, con el techo azul sobre un espacio vacío.
Dato físico: el acceso actual a la cámara exige arrastrarse por un pasillo de diez metros con un espacio de solo cuarenta centímetros en la parte superior, después de retirar escombros de inundación y techos derrumbados.
Los fragmentos que delataron al faraón
Si la tumba estaba vacía, ¿cómo se supo de quién era? La respuesta está en el fondo de la cámara. Tras tamizar toneladas de piedra caliza, el equipo recuperó fragmentos de jarras de alabastro con inscripciones que mencionaban los nombres de Tutmosis II y Hatshepsut.
Esos fragmentos, según Litherland, «probablemente se rompieron cuando se estaba moviendo la tumba». Y son los primeros objetos materiales que se pueden asociar con el entierro del faraón: dos milenios después del hallazgo de su momia y casi un siglo después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, los antiguos entregaron por accidente el único rastro físico del enterramiento original.
«Y gracias a Dios que rompieron una o dos cosas, porque así fue como descubrimos de quién era la tumba».
Piers Litherland, director de campo
Lo que el anuncio inicial no dijo bien
Cuando el descubrimiento se presentó en febrero de 2025, el comunicado oficial egipcio describió la tumba de Tutmosis II como la primera tumba real hallada desde la de Tutankamón en 1922. La BBC corrigió el relato cinco días después: no es la primera desde entonces, sino la última tumba real de la dinastía XVIII que quedaba por descubrir. Desde 1922 se han localizado otras tumbas de faraones, entre ellas las de Psusennes I, Amenemope y Shoshenq II.
Qué dijo el ministro y qué dice la evidencia
| Enunciado | Estado |
|---|---|
| «Primera tumba real desde la de Tutankamún (1922)» | Incorrecto. Psusennes I, Amenemope y Shoshenq II también se han localizado desde entonces. |
| «Última tumba real no descubierta de la dinastía XVIII» | Correcto. Es la única cámara real de esa dinastía que quedaba por documentar. |
| «Tumba de un rey dirigida por una excavación británica» | Correcto. Es la primera hallada por una misión británica desde la de Tutankamón. |
La distinción importa porque redefine el alcance del hallazgo: no se trata de un récord cronológico global, sino de cerrar un capítulo concreto de la arqueología egipcia. La dinastía XVIII, que durante un siglo pareció exhaustivamente explorada, aún guardaba una cámara real sin abrir.
Tutmosis II y Hatshepsut: por qué importa el contexto
Que los fragmentos de alabastro lleven los nombres de Tutmosis II y de Hatshepsut no es un detalle decorativo. Hatshepsut fue una de las pocas mujeres que gobernó Egipto como faraón, y su figura explica varios elementos del hallazgo:
- Esposa real: Tutmosis II es más conocido por ser esposo de Hatshepsut, no por su propio reinado, breve y poco documentado.
- Cosignatura habitual: en el ceremonial de la dinastía XVIII era frecuente que el nombre de la gran esposa real apareciera junto al del faraón en objetos rituales.
- Legado posterior: durante el reinado de Hatshepsut y de su sucesor Tutmosis III se consolidaron muchas de las prácticas funerarias de la dinastía. Que el ajuar de Tutmosis II aparezca firmado por ella sugiere que el culto funerario se organizó bajo supervisión hatshepsutiana.
En otras palabras, la tumba encontrada no es solo la de un rey poco conocido: es también una ventana a cómo se administró el tránsito hacia la reina que, después de él, tomó las riendas del país.
El equipo detrás del hallazgo
- +12 años de excavaciones conjuntas entre la New Kingdom Research Foundation y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.
- 54 tumbas excavadas previamente en la parte occidental de la montaña tebana.
- +30 esposas reales y mujeres de la corte identificadas en trabajos anteriores.
- 2025 Piers Litherland (research associate honorario del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge) confirma que la cámara corresponde a Tutmosis II.
La cifra de 54 tumbas previas ayuda a entender la dimensión del hallazgo. No fue un descubrimiento oportunista. Es el resultado de más de una década de prospección sistemática en una zona que, en principio, no debería haber contenido tumbas reales.
Qué sigue: la segunda tumba
El hallazgo abre una segunda pregunta. Si los antiguos vaciaron la cámara de Tutmosis II pocos años después del entierro, ¿adónde llevaron el ajuar? Litherland aseguró que el equipo tiene «una idea aproximada» de la ubicación de esa segunda tumba y que podría «estar intacta y contener tesoros».
Lo que sigue en juego: si esa segunda tumba se confirma y conserva el ajuar original, podría ser el primer contexto funerario cerrado de un faraón de la dinastía XVIII desde Howard Carter en 1922. Eso cambiaría la forma en que se entiende el ritual funerario del inicio del Nuevo Imperio.
Por ahora, la cámara vacía de Tutmosis II ya cuenta una historia que va más allá del hallazgo. Cuenta cómo una cultura funeraria fue capaz de planificar un traslado de restos a tiempo —antes de los ladrones, antes del olvido— y cómo ese gesto, ejecutado hace tres milenios y medio, dejó durante dos siglos un misterio que solo podía resolverse con paciencia y trabajo de campo.
Fuentes
- BBC News Mundo — «Tutmosis II: encuentran la primera tumba de un faraón en Egipto desde el hallazgo de Tutankamón hace más de 100 años», 18 de febrero de 2025: https://www.bbc.com/mundo/articles/cz9nw8jwlwjo
- BBC News — «Last undiscovered tomb of Tutankhamun dynasty found», 18 de febrero de 2025 (con corrección editorial del 23 de febrero de 2025): https://www.bbc.com/news/articles/c5ym30v356po
Si te interesan los hallazgos que cambian lo que creíamos saber sobre el antiguo Egipto, también puedes leer: Las minas olvidadas de Extremadura que podrían explicar parte del metal de la Escandinavia de la Edad del Bronce.



















