Papiros de Herculano: lo que la IA ya logró leer y el gran misterio que sigue enterrado

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Durante siglos, los papiros de Herculano fueron poco más que cilindros negros y frágiles, rescatados de una villa sepultada por el Vesubio en el año 79. Parecían demasiado quebradizos para abrirlos y demasiado oscuros para leerlos. Eso ha empezado a cambiar. La combinación de rayos X de alta energía, reconstrucción 3D e inteligencia artificial ya ha permitido recuperar palabras, columnas de texto y hasta la atribución provisional de una obra. Pero la historia real es más interesante que el titular fácil: todavía no estamos ante una biblioteca abierta, sino ante una puerta que por fin ha empezado a ceder.

Qué se sabe ya con certeza

Lo comprobado es sólido. Los rollos proceden de la llamada Villa de los Papiros, en Herculano, y fueron carbonizados por la erupción del Vesubio. El proyecto Vesuvius Challenge, lanzado en 2023, apostó por leerlos sin desenrollarlos físicamente. Ese mismo año se identificó por primera vez una palabra completa dentro de un rollo cerrado. En 2024 se revelaron pasajes continuos de un texto griego sobre el placer. Y en 2025, según Nature, un equipo logró identificar el título y el autor de otro rollo como parte de una obra Sobre los vicios, atribuida a Filodemo.

También es un hecho que Oxford, la Bodleian Library y Diamond Light Source anunciaron en febrero de 2025 que el interior del rollo PHerc. 172 había empezado a mostrar columnas legibles. Entre las primeras lecturas figura la palabra griega que puede traducirse como disgusto. No es una traducción completa, ni el texto entero, pero sí una prueba de que el método ya no depende de promesas teóricas.

Lo importante no es solo que aparezcan palabras aisladas, sino que ya existen pasajes conectados, identificación de autor en algunos casos y una ruta técnica repetible para seguir avanzando.

Cómo consigue leer la IA un rollo que no se abre

La secuencia es menos mágica de lo que parece. Primero se escanea el rollo con tomografía de rayos X. Después hay que segmentar digitalmente las capas internas del papiro, que están aplastadas, dobladas y a veces pegadas entre sí. Solo entonces entra la IA para detectar rastros de tinta sobre esas superficies virtualmente aplanadas. Los propios equipos insisten en un detalle clave: el modelo no entiende griego antiguo ni inventa frases, solo marca dónde cree que hay tinta. La lectura final sigue dependiendo de especialistas humanos.

Ese matiz importa porque evita una exageración muy tentadora. No es una máquina escribiendo el pasado a voluntad. Es una cadena técnica que intenta separar señal real, ruido y daño material. Por eso el avance recuerda más a una restauración paciente que a un truco de ciencia ficción.

El punto más delicado: qué es hecho, qué es hipótesis

Hay varias ideas plausibles que aún no deben presentarse como certezas. Oxford y Diamond señalan que la tinta de uno de los rollos parece verse mejor en los escaneos, quizá porque contiene un contaminante más denso, como plomo. La hipótesis encaja con estudios anteriores sobre tintas de Herculano, pero en este caso concreto siguen haciendo falta análisis complementarios. Del mismo modo, se espera que las zonas más internas del rollo puedan conservar un colofón con el título de la obra, pero esa expectativa todavía no equivale a una identificación confirmada.

Tampoco conviene vender como hecho consumado la imagen romántica de una inmensa biblioteca completa a punto de reaparecer. Existen indicios arqueológicos de niveles no excavados y de una posible colección mayor, pero leer unos cuantos rollos y demostrar la existencia de miles más en condiciones recuperables son dos cosas distintas.

Por qué este avance sí cambia el panorama

Aun con esas cautelas, el salto es enorme. Durante mucho tiempo, el problema parecía casi cerrado: abrir físicamente los papiros los destruía y no abrirlos los condenaba al silencio. Ahora ya no se discute solo si puede verse tinta, sino cómo acelerar la segmentación, cómo reconstruir capas desplazadas y cómo convertir esos fragmentos en textos legibles de forma sostenida. Ahí entra también el nuevo proyecto UnLost, respaldado en 2025 por una gran financiación europea, que busca ampliar el trabajo de lectura, análisis y organización del corpus.

Para el lector de Tiempo Fuera, el caso recuerda a otros enigmas donde el misterio no desaparece cuando llega una explicación, sino que se vuelve más preciso. Ocurre algo parecido con el mecanismo de Anticitera: cuanto más entendemos la tecnología, más afinamos las preguntas de fondo.

Lo que sigue oculto

El gran misterio no es si ya se ha leído algo. Eso ya está demostrado. La cuestión es cuánto podrá recuperarse de verdad: cuántos textos inéditos sobreviven, en qué estado, con qué velocidad podrán procesarse y si entre ellos habrá obras capaces de reescribir partes enteras de la historia intelectual grecorromana. La prudencia obliga a no prometer una revolución inmediata. La evidencia obliga a admitir que el silencio de Herculano ya no es total.

Fuentes utilizadas

Tags: actualidad, arqueologia, España, herculano, ia, philodemo, vesuvius-challenge

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