1998 KY26: el pequeño asteroide que Hayabusa2 va a visitar en 2031

Ciencia

En el verano de 2024, un punto casi invisible —del tamaño de un autobús de dos pisos— pasó lo bastante cerca de la Tierra como para que los telescopios apuntaran. Casi nadie lo había visto antes. Lo que devolvieron las observaciones cambió tres cifras que la comunidad científica llevaba años dando por buenas. El objeto se llama 1998 KY₂₆ y, en menos de cinco años, recibirá la visita de la sonda japonesa Hayabusa2, ya en su segunda vida.

El anuncio de la misión extendida de JAXA se completó el 18 de septiembre de 2025 con un artículo en Nature Communications que ajusta lo que creíamos saber sobre este asteroide. Lo más inquietante del nuevo retrato no es solo lo pequeño que resulta ser, sino lo rápido que gira y lo poco que parece necesitar para no desmoronarse.

Qué se ha medido, exactamente

El equipo internacional liderado por T. Santana-Ros (Universidad de Aizu) y publicado en Nature Communications el 18 de septiembre de 2025 combinó dos rondas de observación:

  • Una campaña fotométrica durante la aproximación de 2024, usando telescopios en tierra para medir el brillo del asteroide mientras rotaba.
  • Datos de radar del observatorio Goldstone de 1998, rescatados del archivo.

De esas observaciones salen tres números que merecen recordarse:

DatoValor medidoEstimación previa
Diámetro medio11 ± 2 metros≈ 30 metros
Período de rotación5,3516 ± 0,0001 minutos≈ 10,7 minutos
Albedo óptico0,52 ± 0,08≈ 0,15 (supuesto)
Tipo espectralXeX / desconocido
Cifras obtenidas del estudio de Santana-Ros et al. publicado en Nature Communications el 18 de septiembre de 2025 (doi: 10.1038/s41467-025-63697-4).

El asteroide resulta ser tres veces más pequeño de lo que se estimaba y gira el doble de rápido. Además, refleja la luz con un albedo inesperadamente alto: casi la mitad de la luz que recibe la devuelve al espacio. Para un objeto del cinturón cercano eso es raro; lo habitual es encontrar superficies oscuras.

Por qué importa que gire en cinco minutos

Cinco minutos y medio es un ritmo vertiginoso. La mayoría de los asteroides grandes giran en horas; los pequeños pueden girar más deprisa, pero hay un umbral físico: si un cuerpo gira demasiado rápido, la fuerza centrífuga en el ecuador supera la gravedad propia y el material sale despedido.

1998 KY₂₆ está justo por encima de ese umbral, conocido como barrier de cohesión. Que mantenga una estructura estable pese a esa velocidad obliga a los modelos a recurrir a dos explicaciones posibles, y aquí aparece el misterio abierto:

  1. Pila de escombros cohesionada (rubble pile): un enjambre de fragmentos pequeños que se mantienen juntos por una gravedad minúscula complementada con fuerzas de van der Waals y microfricción. Es la hipótesis preferida por el equipo —los números encajan— pero no se descarta la segunda opción.
  2. Monolito rocoso: un solo bloque muy denso, lo que resultaría aún más extraño dado su tamaño.

El paper calcula que la cohesión interna mínima necesaria para que el asteroide no se rompa está en menos de 20 pascales. Para ponerlo en contexto: la presión atmosférica al nivel del mar ronda los 101.300 pascales. Este asteroide se «agarra» con una fuerza equivalente a veinte milésimas de atmósfera. Es una arquitectura sorprendentemente frágil, y los autores lo dicen con cuidado: «no descarta una estructura monolítica».

El contexto que lo cambió todo: la misión Hayabusa2#

Hasta ahora, todas las sondas que han visitado asteroides lo han hecho sobre objetos de kilómetros de tamaño: Itokawa (unos 540 m), Ryugu (≈ 900 m) o Bennu (≈ 490 m). 1998 KY₂₆, con once metros, es el primer asteroide decamétrico que será explorado in situ. Por eso la sonda japonesa ha puesto en marcha una fase bautizada como Hayabusa2#, la extensión de la misión que ya devolvió muestras de Ryugu a la Tierra en diciembre de 2020.

La planificación operativa se apoya directamente en el artículo de Nature: los nuevos parámetros —tamaño, albedo, velocidad de rotación— cambian el presupuesto de maniobra, los instantes válidos de muestreo y la estrategia de aproximación de la sonda. El equipo de Santana-Ros lo describe como un caso raro en el que la astronomía observacional no precede a la misión, sino que la precede justo a tiempo.

El rendezvous está previsto para 2031, según confirma el propio paper. Cuando la sonda llegue, convertirá una medición indirecta en una medición directa: fotografiar la forma real, tocar la superficie, medir la composición. Hasta entonces, todo lo demás es modelo.

Un examen rápido, en cifras

Parámetro1998 KY₂₆Contexto
Descubrimiento28 de mayo de 1998Spacewatch / Kitt Peak (Arizona)
DescubridorTom GehrelsPrograma Spacewatch de la Universidad de Arizona
Tipo orbitalApolo (NEO)Cruza la órbita de la Tierra
Semieje mayor1,2289 UAMás allá de la órbita terrestre
Excentricidad0,20011Órbita moderadamente elíptica
Inclinación1,4912°Cerca del plano de la eclíptica
MOID (mínima distancia)0,002966 UA ≈ 444.000 kmAlgo más que la distancia a la Luna
Próxima parada2031 (Hayabusa2#)JAXA, misión extendida
Datos orbitales y físicos de 1998 KY₂₆ a partir del artículo de Nature Communications 2025 y de la ficha de la Minor Planet Center recogida en su entrada de Wikipedia.

¿Hay riesgo para la Tierra?

La pregunta aparece casi siempre que se anuncia un asteroide cercano, y merece una respuesta corta. La MOID —Minimum Orbit Intersection Distance, distancia mínima entre órbitas— es de 0,002966 unidades astronómicas, unos 444.000 kilómetros. Esa cifra mide lo más que se acercarían las órbitas si estuvieran alineadas, no un impacto. La Tierra y la Luna están separadas por unos 384.000 km de media: estamos hablando de un margen mayor que la distancia lunar, y la órbita real de 1998 KY₂₆ no está sincronizada para alcanzarnos.

En otras palabras: no está en una lista de objetos peligrosos a corto plazo. La pregunta interesante no es si puede impactar mañana, sino qué puede enseñarnos un cuerpo que casi no se mantiene unido, antes de que llegue Hayabusa2# a verlo de cerca.

Lo que sigue abierto

  • Forma exacta. Los modelos de inversión de la curva de luz dan soluciones retrógradas (giro en sentido horario visto desde el norte), tanto en versiones convexas como no convexas. Falta la imagen directa.
  • Estructura interna. ¿Rubble pile cohesionado o monolito? Las observaciones futuras con el Telescopio Espacial James Webb están en el plan, según el propio paper.
  • Composición. El tipo espectral Xe apunta a una superficie con poca diferenciación química, pero las observaciones espectroscópicas detalladas están pendientes.
  • Compañero binario. Descartado estadísticamente para el rango de tamaños estudiado, pero solo la visita in situ lo cerrará.

El artículo de Nature Communications termina con una frase que conviene leer despacio: «nuestra caracterización puede servir para planificar el rendezvous de Hayabusa2# en 2031 y allana el camino para futuros estudios sobre cometas oscuros». Lo que empezó como una cita rutinaria en un catálogo de asteroides se ha convertido en el banco de pruebas para la próxima generación de encuentros espaciales con cuerpos diminutos.


Fuentes

Tags: 1998 KY26, asteroide cercano a la Tierra, Hayabusa2, JAXA, Nature Communications, rubble pile, Sistema solar

También te puede interesar

 

El andamiaje invisible del universo: el nuevo mapa de materia oscura del Webb y la misión española que quiere ponerlo a prueba