El «Candelabro» de Sagitario: el cúmulo globular que se encendió dos veces

Ciencia

En las afueras de la galaxia, a 27.000 años-luz de la Tierra, una colección de estrellas antiguas cuelga como un candelabro sobre la constelación de Sagitario. El Telescopio Espacial Hubble, un proyecto conjunto de la NASA y la ESA, acaba de publicar una nueva mirada a ese objeto —NGC 6723, apodado el «Candelabro»—, y la imagen llega acompañada de algo más interesante que un retrato bonito: dos programas de observación distintos, separados por años, han dejado al descubierto que este cúmulo globular no se formó en una sola ráfaga, como se creía durante décadas, sino en dos episodios de formación estelar separados por 634 millones de años.

La cifra importa. En un objeto de más de 10.000 millones de años de edad, 634 millones de años pueden sonar a mucho, pero para los astrónomos son apenas un parpadeo. Y ese parpadeo, capturado en luz visible, infrarroja y ultravioleta por el mismo telescopio, cambia lo que creíamos saber sobre las primeras estructuras que se ensamblaron en la Vía Láctea.

Dónde está el Candelabro

NGC 6723 se sitúa en la constelación de Sagitario (el Arquero), cerca del plano de la Vía Láctea. Cada uno de los puntos luminosos que componen el «candelabro» es una estrella individual, ligada gravitacionalmente al resto en un enjambre denso: un cúmulo globular, una de las estructuras más antiguas que pueden estudiarse en nuestra galaxia. La Vía Láctea alberga más de 150 cúmulos globulares conocidos, aunque los astrónomos no descartan que otros permanezcan ocultos por polvo interestelar o por el hacinamiento del campo estelar.

Cifras clave

DatoValor
Nombre del catálogoNGC 6723
ApodoCandelabro (Chandelier Cluster)
Distancia27.000 años-luz
ConstelaciónSagitario (el Arquero)
Edad del cúmuloSuperior a 10.000 millones de años
Separación entre dos episodios de formación634 millones de años
Cúmulos globulares conocidos en la Vía LácteaMás de 150

Dos programas, dos secretos

Lo que distingue a este trabajo no es solo el objeto, sino la combinación de dos campañas de observación del Hubble, cada una con un objetivo distinto y un instrumento casi distinto:

  1. Programa #10775 (PI: A. Sarajedini). Una encuesta ambiciosa que observó 65 cúmulos globulares de la Vía Láctea en luz visible e infrarroja cercana. Permitió medir edades, dinámicas internas y la migración de las estrellas más masivas hacia el centro del cúmulo.
  2. Programa #13297 (PI: G. Piotto). Volvió sobre muchos de esos mismos cúmulos, esta vez aprovechando la sensibilidad única del Hubble al ultravioleta. El objetivo era leer las variaciones químicas sutiles entre las estrellas y detectar si había dispersión de edades —es decir, si todas las estrellas eran coetáneas o no.

El resultado, aplicado a NGC 6723, fue claro: existen evidencias de dos periodos de formación estelar cercanos en el tiempo, con el segundo episodio produciéndose dentro de los 634 millones de años posteriores al primero. Los datos acumulados de ambos programas han inspirado, según el equipo del Hubble, varios cientos de artículos de investigación.

634 millones de años es un abrir y cerrar de ojos para un cúmulo estelar con más de 10.000 millones de años de antigüedad.

Equipo Hubble, NASA/ESA

Por qué importa que un cúmulo «se encienda» dos veces

Durante décadas se asumió que los cúmulos globulares eran el ejemplo perfecto de población estelar simple: todas las estrellas nacían a la vez, de la misma nube de gas, con la misma mezcla química. Esa imagen ayudó a usar estos cúmulos como «fósiles» para datar la Vía Láctea. El descubrimiento de que, al menos en algunos casos —NGC 6723 entre ellos—, hubo más de una generación de estrellas, obliga a revisar las hipótesis sobre las primeras etapas de la galaxia y sobre los mecanismos que alimentaron de gas fresco a estos enjambres en una época en la que la galaxia era muy distinta a la actual.

Lo que todavía no sabemos

La observación no resuelve todas las preguntas. La investigación no ha aclarado todavía qué mecanismo físico aportó el gas necesario para un segundo episodio de formación estelar en un entorno ya viejo. La hipótesis más discutida apunta a la captura de gas desde el exterior del cúmulo o a colisiones e interacciones dinámicas con otras estructuras de la Vía Láctea joven, pero se trata de escenarios abiertos que la propia página de la NASA marca como inciertos. Tampoco se ha establecido aún cuántos cúmulos globulares muestran este patrón de «doble encendido»: los datos disponibles hasta ahora confirman el fenómeno en varios casos estudiados con Hubble, pero no permiten generalizarlo a toda la población de los más de 150 cúmulos conocidos.


Tres conceptos rápidos

  • Cúmulo globular: agrupación densa y esférica de decenas de miles a millones de estrellas, ligada por gravedad. Alberga algunas de las estrellas más viejas de la galaxia.
  • Año-luz: distancia que recorre la luz en un año, unos 9,46 billones de kilómetros. NGC 6723 está a 27.000 años-luz: la luz que vemos hoy salió de esas estrellas cuando la Tierra aún no existía.
  • Formación estelar en varias generaciones: cuando un cúmulo no nace de una sola nube en un solo episodio, sino que registra al menos dos oleadas separadas por cientos de millones de años.

Fuentes

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