Luces de terremoto: qué son y por qué ocurren

Lo Inexplicable

Las luces de terremoto son uno de esos fenómenos que parecen sacados de una película, pero que sí han sido observados en distintos sismos reales. A veces aparecen como destellos breves en el cielo, otras como resplandores cerca del suelo y, en algunos casos, como bolas de luz o líneas luminosas que duran apenas unos segundos.

La parte más interesante no es solo que existan, sino que la ciencia todavía no tiene una explicación única y cerrada. El USGS las reconoce como fenómenos reportados alrededor de terremotos, pero también advierte algo clave: no todos los testimonios son pruebas sólidas y, en más de un caso, lo que parecía un misterio resultó ser una avería eléctrica o un arco en la red de suministro.

Qué son exactamente las luces de terremoto

El término más usado en inglés es earthquake lights, aunque en español también se habla de luminiscencia sísmica o luces sísmicas. Se trata de destellos luminosos asociados a terremotos que pueden aparecer antes, durante o después del movimiento principal. El repertorio visual es amplio: flashes, glows, rayos, halos, columnas o esferas brillantes.

Eso no significa que cada luz vista durante un temblor sea una luz de terremoto auténtica. De hecho, una de las razones por las que el tema sigue abierto es que los observadores muchas veces ven el fenómeno en circunstancias de confusión, pánico o cortes de electricidad. Por eso la investigación moderna insiste en separar tres cosas: lo que se vio, lo que realmente ocurrió y lo que la explicación más probable permite afirmar.

En un repaso publicado por el CSIC y divulgado por 20minutos, se resume bien el problema: el fenómeno parece real, pero es raro, disperso y muy difícil de estudiar en vivo. Por eso sigue siendo un tema controvertido dentro de la sismología.

Lo que se sabe con certeza

Hay varias certezas útiles. La primera es que las luces asociadas a terremotos han sido documentadas desde hace siglos. La segunda es que no aparecen en todos los sismos. Y la tercera, quizá la más importante, es que algunas observaciones sí parecen coincidir con procesos físicos plausibles ligados a la ruptura de la corteza terrestre.

En México, Japón, Italia, Perú, Canadá o Turquía se han reportado casos que atrajeron la atención de científicos y de medios como BBC Mundo, El País o RTVE. En el terremoto de México de 2017, por ejemplo, se vieron destellos que reavivaron el debate. Años después, en Turquía y Siria, nuevas imágenes volvieron a disparar la misma pregunta: ¿qué estaba iluminando el cielo?

La respuesta no siempre fue misteriosa. RTVE ha insistido en que muchas piezas virales no muestran luces sísmicas, sino otros fenómenos, como fallos eléctricos, montajes o imágenes sacadas de contexto. Eso importa porque el debate científico se apoya en evidencia, no en cualquier vídeo compartido a toda velocidad.

Las teorías: de la electricidad en las rocas a la red eléctrica

La explicación más repetida en la literatura científica apunta a una liberación de carga eléctrica cuando las rocas se fracturan o se desplazan con fuerza. Un trabajo de ScienceDirect propone que la tensión en ciertos minerales puede activar portadores de carga y producir descargas visibles cuando la energía alcanza la superficie. Otra línea de investigación, citada en estudios y divulgación científica, habla de triboluminiscencia: luz generada por fricción, rotura o choque de materiales minerales.

El artículo de 20minutos basado en divulgación del CSIC recuerda que también se han propuesto mecanismos como el efecto piezoeléctrico en algunas rocas, la liberación de gas radón o incluso reacciones quimioluminiscentes vinculadas a gases inflamables. En otras palabras: el fenómeno podría no tener una sola causa, sino varias rutas físicas distintas que terminan produciendo un resultado visual parecido.

El USGS añade un matiz decisivo: no todos los supuestos casos son el mismo fenómeno. Algunos resultan ser arcos eléctricos en líneas dañadas por el movimiento del terreno. Esa explicación es menos romántica, pero muy importante para no confundir un colapso de infraestructura con una señal de la corteza terrestre.

En 2025, una pieza de Science volvió a poner el tema en primer plano al contar cómo la seismóloga Susan Hough relacionó una vieja leyenda de Carolina del Sur con posibles luces de terremoto. El valor de ese caso no está en que cierre el debate, sino en que muestra cómo las observaciones locales, incluso las historias de fantasmas, pueden empujar a los científicos a mirar de nuevo el terreno.

Lo que sigue sin explicación

La gran pregunta no es solo por qué brillan algunas veces. Es por qué brillan tan pocas veces. Si la fractura de rocas o la tensión tectónica generan cargas eléctricas, ¿por qué no vemos luces en todos los terremotos? ¿Por qué aparecen en unos contextos sísmicos y en otros no? ¿Influye el tipo de roca, la humedad, la profundidad, la geometría de la falla o la presencia de gases en el subsuelo?

Ahí está el verdadero límite actual. La ciencia tiene hipótesis potentes, pero no un mecanismo universal aceptado. El propio USGS subraya que, aunque hay explicaciones físicas para algunos reportes, la comunidad geofísica sigue dividida sobre cuántos de esos casos son realmente luces de terremoto.

Tampoco hay una prueba de que sirvan para predecir sismos. Esa idea seduce porque convierte el misterio en alerta temprana, pero la evidencia disponible no alcanza para sostenerla. Que una luz aparezca antes de un terremoto no significa que todos los terremotos la vayan a anunciar, ni que cada destello tenga valor predictivo.

Por qué este fenómeno sigue fascinando

Las luces de terremoto sobreviven en la frontera entre la geología, la electricidad y la cultura popular. Tienen algo que engancha a cualquiera: aparecen en el momento exacto en que la tierra se vuelve inestable y el cielo parece responder. Por eso generan titulares, vídeos virales y también una cantidad inusual de confusiones.

Pero, bien contado, el fenómeno es todavía más interesante que el mito. No hace falta exagerarlo para que funcione. Basta con aceptar lo que ya sabemos: hay observaciones documentadas, hay hipótesis serias, hay casos que probablemente fueron otra cosa y hay una parte del problema que sigue sin resolverse.

En eso consiste su verdadera fuerza editorial: no en prometer una respuesta definitiva, sino en mostrarnos cómo la naturaleza todavía reserva escenas que no terminamos de entender.

Si te interesan otras rarezas reales que todavía no tienen una explicación sencilla, puedes leer también Videos Extraños Sin Explicación: Lo Que No Pueden Resolver.

Tags: Ciencia, Lo Inexplicable, Naturaleza, Sismos, Terremotos

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